Rol con minorías.

Etica

profesional. 

Los Terapeutas del Lenguaje, Fonoaudiólogos, estamos capacitados para atender insuficiencias comunicativas.  Si el gran problema después de hacer la transición de género masculino a femenino es la voz,  no tienes confianza para dirigirte a un interlocutor y menos a un grupo de ellos; “no te hallas”, indudablemente el camino es elegir una terapia ordenada para cambiar la forma en que se aprecia tu vozrías. 

A través de un estudio denominado “Speech-Language Pathologists' Knowledge and Attitudes Regarding Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender, and Queer (LGBTQ) Populations” (Conocimiento y actitudes de los Terapeutas del Lenguaje respecto a poblaciones Lesbiana, homosexuales, bisexuales, transgénero y minorías no heterosexuales”),1.  se revelan los resultados de una encuesta aplicada en línea, a    279 Terapeutas del Lenguaje de 4 países.

 

Las conclusiones a las que llega este estudio son las siguientes:

 

Existe una gran necesidad de promover la competencia cultural del Terapeuta del Lenguaje en la población LGBTI, comenzando por impartir el  conocimiento formativo de esta población. 

 

La competencia cultural implica la capacidad para ofrecer servicios con la debida consideración, conocimiento y respeto a las creencias culturales, comportamientos y necesidades del paciente. 2.

 

Tener conocimiento de una cultura no constituye implícitamente competencia, aunque es un buen comienzo.  El desarrollo de la competencia cultural ha sido conceptualizada en una serie de etapas:   la conciencia (es decir, el conocimiento), la sensibilidad (es decir, actitudes), competencia (es decir, habilidades) y el dominio (es decir, la capacidad para entrenar a otros.3.  La conciencia cultural, tal  como la comprensión de la terminología asociada a un grupo, puede progresar a la sensibilidad cuando se da forma a una comprensión más profunda y actitudes apropiadas y un compromiso con la eliminación de las desigualdades. Conocimientos y actitudes son ambos precursores de la competencia cultural, lo que se demuestra por el respeto y la confianza de ser individuos de una cultura particular.

 

Los patólogos del habla-lenguaje tienen su principal competencia cultural  para las personas con discapacidades de comunicación ya que se tratan directamente en programas de educación profesional, rutinariamente.

La competencia cultural relacionada con la discapacidad de  sujetos de otras razas, etnias, religión, género y orientación sexual son importantes también pero menos intrínsecos a la profesión.  Adicionalmente cada sujeto atendido debe considerarse una cultura, no solamente los de un grupo minoritario. 

 

La oficina de asuntos multiculturales de la ASHA  (OMA), mantiene una política de impartir conocimiento a través de documentos que contienen una lista de conocimientos y habilidades relacionados con la sensibilidad, la promoción y la prestación de servicios en los  trastornos de la comunicación y la diferencia de áreas. Por lo tanto, los Terapeutas del Lenguaje  deben desarrollar la competencia cultural en las áreas en las que la carecen y un punto de partida ha de se incluir intencionadamente todos estos contextos culturales en la formación profesional. 

Atención;

un derecho.  

Una de mis amigas de último año de Colegio, se presentaba a la Universidad de los Andes, para ingresar al programa de Derecho. Con excelente formación académica y muy buenas notas, logró acceder a la entrevista, último requisito para el ingreso.

- ¿Defendería usted, siendo abogada, prestigiosa, egresada de esta Universidad, a Gonzalo Rodríguez Gacha?.

Terminaba la década de los ochenta y un río de sentimientos encontrados corría por las venas de la sangre colombiana.

- Si. Dijo ella sin titubeos. Como abogada, representaré a todo el que acuda en mi defensa. Hoy en día es una prestigiosa abogada, con su propia firma y su conocimiento, sumado a su calidad humana, le permiten tocar las grandes esferas del reconocimiento.

No debe existir ninguna diferencia en cuanto al rol del Terapeuta del Lenguaje en su trabajo con las minorías. Debemos, desde nuestra ética, asumir un papel incluyente para que todos puedan acceder a los servicios de Terapia en los procesos de intervención, diagnostico y tratamiento. En el caso específico de población transexual, estudios realizados detectan la necesidad entre los profesionales de la Comunicación, de promover una solución de manera que se atienda con urgencia esta población.

Todo  profesional ejerce de acuerdo con un código de  ética, basado en principios de obligación, compromiso, ecuanimidad y  responsabilidad.  

 

El código de ética de la Fonoaudiología se encuentra en segundo debate en el Congreso de la República, no obstante, al día de hoy nos hemos regido por leyes como la  376 de 1997,  por la cual se reglamenta la profesión y se dictan normas  para su ejercicio en Colombia; el código de ética para la prestaciòn de servicios de salud, asociaciones y agremiaciones vigilan, velan y promueven las buenas prácticas en pro del buen nombre.

 

Pero no debemos lealtad  únicamente a los parámetros colombianos; al pertenecer a alguna agrupación o asociación internacional, nos sujetamos inminentemente  a su jurisdicciòn ética.  Y sin pertenecer, debemos seguir los buenos lineamientos, sobre todo en lo que atañe al bienestar  del sujeto atendido; nuestos clientes. 

Un ejemplo de promoción de conciencia y de conocimiento como paso fundamental hacia la competencia cultural en un área  particular, es la atención en las Poblaciones (LGBTQ) (LGTBI) lesbianas, gais, transgénero,  bisexuales.4.

 

Desde la ASHA se ofrecen recursos para la evaluación y el desarrollo de la competencia cultural, incluyendo programas de estudio para asuntos multiculturales / multilingüe.  La  OMA  incluye raza, etnia, nacionalidad, cultura, lengua, dialecto, género, identidad de género, edad, orientación sexual, nivel socioeconómico, religión, etc.  Sin embargo, la gran mayoría de los recursos y de los proyectos financiados en este sitio web están relacionados con el bilingüismo y las minorías raciales y étnicas. Lo anterior significa que las minorías  LGTBI son las menos tratadas. 

 

De este estudio publicado por la ASHA, y que no es el único de su género, se  sugiere que los Terapeutas del Lenguaje deben incrementar la competencia cultural en relación con la población LGTBI puesto que es una población potencialmente necesitada de la intervención y conocimientos profesionales.

El rol del Fonoaudiólogo, Terapeuta del Lenguaje en los procesos de evaluación, diagnóstico e intervención en la población transexual, es un rol dinámico, activo.  Debe hacer parte del equipo interdisciplinario que contribuirá al progreso de pacientes en transición de un género a otro.  Las personas transgénero acudirán al Fonoaudiólogo, como parte de un proceso de rehabilitación, buscando que se le ayude a utilizar su voz de una manera “segura”.  Nosotros le llamaremos el incremento de las habilidades vocales en su nuevo rol de sexo contrario al que tenía.

 

El Fonoaudiólogo está en la obligación de ofrecerle un entrenamiento vocal con énfasis en el bienestar comunicativo del sujeto y propender, obviamente,  por su bienestar social.  El trabajo del Terapeuta estará encaminado hacia gran variedad de aspectos de la comunicación, el tono de la voz, la entonación, resonancia y comunicación no verbal, entre otros. 

 

Debe iniciarse con un proceso de evaluación que consiste en la recopilación de la información que caracteriza al sujeto; una anamnesis que contemple la historia clínica, antecedentes clínicos, emocionales, psicológicos, sociales y culturales y la evaluación de la voz y del lenguaje.  Importante descartar la presencia y con la dirección del Otorrinolaringólogo, la presencia de pólipos y eliminar cualquier comportamiento vocal abusivo que pueda conducir a nódulos en los pliegues vocales y otros problemas de la voz. 

ROL DEL FONOAUDIOLOGO EN EL TRABAJO CON POBLACION TRANSEXUAL.

Objetivo profesional: que el individuo se sienta incluido en la sociedad.